Tabloides:
mitos y realidades
Una reflexión de utilidad sobre el cambio de
formato en los diarios
Earl
J. Wilkinson
Después
de dos informes y tres conferencias, numerosas reuniones
y presentaciones, diría que la respuesta a esa
pregunta
es el consabido "quizás."
Con toda la importancia que, como editores, concedemos
al tamaño físico de los periódicos,
la razón por la que muchos de nosotros hemos adoptado
cierto formato tiene menos que ver con el estudio de mercados
yun planeamiento estratégico y más con el
modo en que las estrellas han adornado el firmamento:
En el Reino Unido, el pliego ancho se introdujo en el
siglo XVIII como iniciativa para evadir el pago de impuestos.
El Parlamento había aprobado un impuesto basado
en el número de páginas impresas, por lo
que los editores ampliaron el tamaño de sus páginas:
el mismo número de historias, pero con tan pocas
páginas como era posible.
Durante la II Guerra Mundial, los países racionaron
el número de páginas impresas, así
que muchos periódicos se aseguraban de imprimir
en el formato más amplio imaginable.
Así pues, hoy, al llegar al altar del cambio de
formato, debemos recordar que las razones por las que
muchos de nosotros empleamos el formato de pliego ancho
son realmente absurdas.
Hace más de un año, Tony O’Reilly,
de The Independent, lanzó una edición tabloide
junto a su edición tradicional en el Reino Unido.
Resultó ser uno de los cambios más relevantes
en la historia de las publicaciones, pues levantó
la circulación diaria, situada en el último
lugar, en un 16 por ciento en un año y medio. Las
ramificaciones de esta decisión han sido intensas.
Como se sabe, los diarios nacionales de Londres se enmarcan
en tres amplias categorías: los periódicos
de mercado bajo, los periódicos de mercado medio,
y los periódicos de alto mercado. Los periódicos
de alto mercado se afectaron sobre todo por la movida
de The Independent. The Times de Londres lanzó
una iniciativa similar y brindó credibilidad global
al concepto. The Guardian –apresado entre The Times
y The Independent – anunció con reservas
su paso a un formato Berliner. The Daily Telegraph, a
pesar de las tentaciones, se mantiene firme con el formato
ancho.
Mientras tanto, la tasa de declinación de circulación
entre los periódicos del mercado medio y bajo se
ha duplicado en el último año. La circulación
del único diario regional de Londres, el Evening
Standard, se ha desplomado. Éstos son hechos incontrovertibles.
Lo que puede discutirse es el grado en que el paso a tabloide
de The Independent y The Times, por sí mismo, ha
acelerado la suerte de los demás, cuya circulación
ha ido declinando la mayor parte de los últimos
30 años.
En realidad, los periódicos han adoptado el formato
tabloide desde que la familia Murdoch comenzó a
experimentar con él en los años 40, en Australia.
Los diarios regionales británicos, australianos,
y noruegos se han convertido en tabloides desde los años
70.
La última ola de conversiones comenzó a
fines de los 90: primero con los diarios regionales de
Escandinavia, y luego con algunos diarios de alto perfil
de la región francófona de Europa. A pesar
de estos movimientos, las conversiones han sido siempre
la excepción a la regla en esta industria periodística
renuente a los riesgos. A pesar de las numerosas investigaciones
que favorecen los formatos más pequeños,
siempre han existido obstáculos muy difíciles
de salvar:
> Resistencia del departamento editorial.
> Fuertes inversiones en el sistema de impresión
que desalientan el cambio.
> Resistencia de parte de los anunciantes.
> Incertidumbre de los gerentes acerca de las reacciones
del lector y del anunciante.
> Y, por supuesto, la fuerte imagen de los ejecutivos
del periódico argumentando que el formato ancho
significa "calidad" y el tabloide, "popular",
algo peor.
¿Por
qué cambiar a tabloide hoy?
Hay
algunos que, basándose en sólidas investigaciones,
alegan que estas conversiones constituyen una evolución
natural:
> El tamaño de los productos de consumo se torna
cada vez más pequeño, como resultado de
la mayor movilidad del consumidor, mucho más consciente
del espacio. En la mente del consumidor, más pequeño
es equivalente a mejor.
> La investigación de mercado de periódicos
tradicionales de cada continente indica una preferencia
por un formato más pequeño.
> La investigación sobre consumidores parece
indicar que las mujeres y los adultos jóvenes prefieren
marcadamente los formatos compactos, especialmente en
mercados donde se utiliza mucho el transporte público.
> El punto de giro de los periódicos que se
han arriesgado a cambiar de formato es el hecho de que
las cifras de circulación han menguado por décadas.
Hay una sensación de que estamos en un callejón
sin salida. Y de que no habrá cambio alguno en
breve.
En las democracias occidentales, la circulación
ha caído un 7 por ciento entre 1993 y 2003. Entre
los países del G-7, la declinación es de
un 7 por ciento. Es de un 9 por ciento en el mundo anglófono,
de un 8 por ciento en Norteamérica y un 9 por ciento
en el Pacífico Sur. En Europa occidental, la declinación
se acerca a un 10 por ciento.
Desde la introducción del internet, de los periódicos
gratuitos para viajeros, y de los dispositivos móviles
a fines de los 90, el índice de declinación
de la circulación en Europa occidental ha aumentado
casi en un 400 por ciento.
La circulación per cápita es una importante
medida del impacto diario de la prensa en la sociedad,
además del modo en que pueden obtenerse ventajas
comerciales. Siguiendo la circulación per cápita
en Estados Unidos durante el siglo XX, podemos tener una
idea de la elevación del alfabetismo, la estabilidad
de las fronteras y el asentamiento de la familia urbana.
Podemos compararlo con el desarrollo de los medios de
noticias y publicidad y comprender que el impacto del
periódico diario nunca fue tan grande como en 1950.
Podemos ver que la declinación ha sido constante
y predecible durante la último mitad del siglo.
Esto no tendrá un final feliz a menos de que los
periódicos innoven. Y se arriesguen
Objetivos
verdaderos del cambio
Mientras
que la circulación puede ser la razón que
de hayamos venido al altar del cambio de formato, la investigación
de INMA sugiere que éste pudiera ser un remedio
insuficiente. Según un informe de INMA titulado
“La esencia del cambio al formato tabloide”,
su éxito o fracaso se determina por dos factores:
> El objetivo central detrás del cambio del
formato.
> Y la ejecución detallada del cambio del formato.
Un gran objetivo y una pobre ejecución serían
un desastre. Una magnífica ejecución con
un objetivo pobre pueden ser igualmente desastrosos.
Dejando a un lado los informes de INMA, éstas son
mis propias opiniones, basadas en muchos meses de estudio
y entrevistas
1.
Circulación: Si el objetivo del cambio de formato
es aumentar la circulación, la investigación
de INMA sugiere que se sentirá decepcionado. Con
excepción de dos periódicos, The Independent,
de Inglaterra, y El Caribe, de República Dominicana,
el resultado de la circulación de 10 diarios que
cambiaron el formato desde septiembre de 2003 ha crecido
de un 1 a un 4 por ciento. Como han sugerido otros, para
tales números hay métodos menos radicales.
2.
Conseguir lectores más jóvenes y más
del sexo femenino: Si su objetivo es trasladarse hacia
un sector demográfico más joven y donde
haya más mujeres, existe un acuerdo casi universal
entre los que optaron por el cambio de que eso se va logrando.
Esto podría atraer o no nuevos géneros de
publicidad, pero se cree que lo hará en el futuro.
3.
Publicidad: Si su objetivo primario es aumentar los anuncios,
el cambio de formato le frustrará. Es decir, va
a tener que vender más anuncios en este crecido
número de páginas para conseguir lo que
usted ganaba en el formato anterior. McKinsey & Company
informan de que de14 nuevos tabloides europeos, surgidos
entre 1997 y 2004, el 70 por ciento experimentó
un descenso en las ganancias por concepto de publicidad,
en los primeros seis meses, con una disminución
neta de 7 al 12 por ciento. Por ejemplo, cuando The Independent
lanzó su edición tabloide a fines de 2003,
el periódico argumentó que, en términos
de eficacia e impacto, “una página es una
página”. Pero eso no convenció a las
agencias, las que no compran el espacio de esa manera,
sino basándose en un centímetro cuadrado.
Naturalmente, en su opinión, una página
reducida a la mitad debía venderse a mitad de precio.
Con todo, The Independent respondió con datos que
demostraban que la gente leía más el tabloide
que el diario tradicional, y que era menos probable que
lo doblaran, por lo que veían los anuncios de las
páginas opuestas al mismo tiempo.
4.
Costos: Si su objetivo es reducir los costos en el futuro,
en especial el papel, la idea de cambio de formato no
resulta convincente. Aunque algunos sugieren que los nuevos
tabloides incorporan más contenido y, por lo mismo,
reducen el número de páginas impresas, no
hay evidencia de esto. Todavía no. Creo que los
periódicos podrían recortar el consumo de
papel hasta en un 11 por ciento eliminando un pliego de
ocho páginas, pero esto es una cosa peligrosa como
sugerencia a periodistas, anunciantes y sindicatos.
5.
Cuota de mercado: Si apropiarse de la cuota de mercado
de otro periódico es su objetivo principal, tengo
buenas noticias para usted. En los mercados donde INMA
ha estudiado este asunto, estimamos que 10 de cada 12
periódicos se apropiaron con éxito de la
cuota de mercado de sus competidores como resultado del
cambio del formato.
6.
Precio de acciones: De todos los periódicos que
hemos estudiado, nadie nos ha dicho que el precio de las
acciones de una compañía es un objetivo
central para el cambio de formato. Con todo, dados los
mediocres resultados de circulación y publicidad
de los nuevos tabloides, creo que el precio de acciones
podría ser un objetivo central en la circunstancia
apropiada.
7.
Cambio integral: Finalmente, si el cambio integral de
toda la compañía es el objetivo central,
puedo afirmar que los 14 periódicos que se han
convertido al nuevo formato desde finales de 2003 lo consideran
un éxito. El "cambio" es el objetivo,
y el "formato" la excusa.
A
fin de cuentas ¿qué es éxito?
Si
usted ahorra 11 por ciento en impresión eliminando
un pliego de ocho páginas, la circulación
aumenta 2 por ciento, y la publicidad baja 5 por ciento
mientras se aplica una total reorganización interna...
¿es esto éxito?
>Si las ventas de un ejemplar suben un 3 por ciento,
las suscripciones caen 3 por ciento, su decisión
atrae a un nuevo sector demográfico y saca del
negocio a su competidor principal, incluso aunque la publicidad
decrezca y usted no logra ejecutar cambiosinternos en
la gerencia... ¿es esto éxito?
> Si disminuyen las ganancias y suben los beneficios
mientras el precio de las acciones se dispara y su compañía
se reposiciona para el éxito futuro... ¿es
esto éxito?
Virtualmente todos los que han cambiado de formato durante
los últimos 17 meses han sido periódicos
dentro de mercados competitivos. ¿Qué porcentaje
del aumento de circulación provino de competidores,
y qué porcentaje de atraer a nuevos lectores?
Ésta podría ser la pregunta vital. La mayoría
de los 1,600 periódicos diarios en Estados Unidos
y Canadá se hallan en mercados no competitivos.
¿Cuál es el fundamento para cambiar formatos
si no se puede tomar circulación de competidores,
mientras que arriesga la publicidad?
La
pregunta de publicidad estratégica
Finalmente,
¿dónde cabe la publicidad en esta ecuación?
Para un periódico popular en Europa, de venta en
estanquillos, la publicidad sólo representa el
25 por ciento de su modelo de negocio. Para un periódico
de suscripción norteamericano, la publicidad puede
representar el 85 por ciento.
En la investigación de INMA, hay dos amplios resultados
sobre la publicidad:
>Primero,
los periódicos tienen que cambiar la tasación
basada en el espacio por una tasación modular.
Es un sistema que empareja lo que hacen los periódicos;
empareja la tasación con el impacto, y francamente,
es un argumento mejor para los periódicos que necesitarán
funcionar en formatos múltiples en el futuro. Es
interesante que la mayoría de los que cambiaron
el formato entre 2003-2005 tomaron la decisión
después del cambio del formato y no antes de éste.
> En segundo lugar, el proyecto de Investigación
y análisis de medios de Suecia, ofrece quizás
el mejor data-base en línea sobre la observación
de anuncios en diversos formatos. Los resultados son,
por lo general, favorables para el formato tabloide. Curiosamente,
los tabloides tienen una observación marginalmente
entre los más grandes y más pequeños
anunciantes, pero no no necesariamente entre los medianos.
Conclusiones
Dentro
de la ecuación de cambio de formato, si solamente
se mira a corto plazo, ésta representa alto riesgo
y poca recompensa. Hay que mirar a la demografía,
los costos, la cuota de mercado, el precio de acciones
y las oportunidades de cambio de la gerencia para tener
un panorama más completo sobre si tiene sentido
para su periódico cambiar de formato.
El periódico en línea está muy bien.
Los productos para nichos, lo mismo. Es maravilloso disponer
de un universo multimedia. Pero el valor más alto,
y en grandes cantidades, radica en el producto base.
¿Y qué hacen los periódicos para
rejuvenecer el producto base? La respuesta a esta pregunta
podría ofrecer la clave para saber si debe considerar
el cambio del formato. Cirugía radical. ¿Está
listo para ella?